Muy queridos “exsscc”:
Hasta hace algunos meses,
tenía yo la convicción de que el corazón es un órgano muy importante en el
cuerpo humano, pero no mayor que el cerebro, centro fundamental de
absolutamente todo lo que el hombre puede realizar –pensaba- y que si en alguna actividad el corazón se alteraba,
era porque el cerebro al sentir la emoción, activaba al cuerpo y el corazón
se aceleraba, como mecanismo de defensa.
Por reflexiones de hace
algunos años, pero sobre todo por la lectura del libro “Los Estados del Ser” he llegado a la conclusión de que el
corazón, de ninguna manera es un órgano más, es el centro del sentimiento, de
nuestras emociones, como el cerebro lo es de nuestras reflexiones y
razonamientos. Algo sumamente interesante pero largo de comentar y poco
propio para este momento.
No en vano decimos: “De todo corazón te perdono”, “Con el
corazón en la mano te digo”…etc. Cuando avalamos nuestro proceder con el
corazón es porque lo estamos haciendo en verdad, con autenticidad…con
amor. Y amar, para mí, simplemente es
la actividad más importante que el hombre realiza. Jesús así lo consideró y lo
ordenó.
Este preámbulo me da pie para
recordarles que hoy 5 de julio, es primer domingo de mes y tenemos un
compromiso (aceptado explícitamente y
por unanimidad por los que asistimos a nuestra última reunión que se realizó
en Zacapu, por lo que infiero que los ausentes también se adhieren a esta
propuesta)”Unirnos en oración todos los “exsscc”. Todos los días, pero en
especial los Primeros Domingos de mes, por aquello de que era, de alguna
forma, un día especial pues era “Domingo de visitas”.
Yo confío plenamente en el
poder de la oración pero a la vez acepto que es muy relativa, porque depende
cien por ciento de la Fe, de la convicción, del orante. Mi convicción no consiste en la certeza de
que lo que pido se va a lograr. Ni mucho menos. Estoy seguro que Dios me
escucha, pero finalmente – y así se lo pido- se va hacer su voluntad, por lo
cual, junto con mi petición, concreta y particular, también solicito la fuerza y capacidad para
aceptar, “de todo corazón” (otra vez el
Corazón hace acto de presencia) cualquiera que sea la voluntad de Dios.
Me parece excelente que unamos
nuestras oraciones cuando algún “exsscc” está enfermo, cuando tiene,
el o algún familiar cercano, cualquier tipo de problema. Cuando nos deja,
porque su ciclo en la vida ya concluyó, para descanse en la casa del Padre.
Pero, también estoy cierto de que siempre necesitamos del auxilio divino en
nuestro quehacer cotidiano. Ya estamos en una edad en que la madurez, llegó,
porque llegó. Con tantas décadas de
andar por la vida, necesariamente ha sembrado en nuestro corazón por lo menos una pizca de sabiduría que nos
obliga a trabajar para sacarle a la vida lo mejor de lo mejor, es decir lo
transcendental, lo que realmente vale,
en este último cuarto de tiempo, del partido de la vida, que nos
queda.
La partida de Jaime García
Romero “Jimmy”
me llegó. Personalmente le debía mucho, nada material, pero
algo más caro. Me da gusto que más de alguno también expresó su gratitud por
la generosidad de que había sido objeto de parte de ese “Buen hombre” como
también varios lo calificamos. Eso es transcender, para eso vale la pena
vivir, a este empeño vale la pena dedicarle ese “4/4” de nuestro partido en
la vida, que nos resta. Para lograrlo,
para disponer nuestro corazón para hacerlo, necesitamos, ineludiblemente, la
ayuda de Dios. Ahí, sugiero, que pongamos la mira de todo el arsenal bélico
de la “Fuerza Damiana”: nuestra
oración comunitaria. Que cada uno de los que pasaron por las aulas de esa “Hacienda de San Juan de Dios” de ese “Instituto Damián” no importando si fueron unos días
o décadas, no importando si está fuera o ¡Bendito sea Dios! Son de los pocos
elegidos que tienen su vida consagrada al servicio del Señor, ejerciendo el
sacerdocio. No importando si está
integrado al whatsapp de los “exsscc” si asiste o no a las reuniones, Dios
los conoce a cada uno y sabe donde están y qué necesitan. Todos somos Damianos y todos necesitamos de
la ayuda del Señor para realizar nuestra existencia de forma transcendente:
Amando a Dios y a nuestros semejantes. Porque: no importa cómo estés, siempre
puedes estar mejor.
Hoy, pues, domingo primero de
mes, fieles a nuestro compromiso contraído en Zacapu o posteriormente, los que
conformamos esa “comunidad y fraternidad Damiana” pidamos “Con
el corazón” a los “Sagrados
Corazones” (De corazón a Corazón) por todos, absolutamente todos los
“Damianos” y sus seres queridos. Por los sanos y por los enfermos, por los
“Buenos” y los no tan buenos, por los que la “rayita” ya casi la estamos pisando (este mes la
pisaron dos: Adalberto Guzmán (ERICK)
y “Jimmy”) y por los que les queda aún
un buen trecho, por los que “siguieron” y ahora ejercen el sacerdocio, como
los que nos “salimos” …..Todos necesitamos de la ayuda de Dios para ser lo
mejor que podamos ser. Dios sabrá cómo ayudarnos y la Virgen, no canta mal la
rancheras, en Canaán, nos demostró fehacientemente que bien que sabe
interceder y la efectividad que le
asiste. Estoy cierto que desde la casa del Padre se unirán en nuestras
peticiones a esos Sagrados Corazones: Nuestros formadores, ¡Vaya que si lo
harán! Eso fue lo que sembraron en
nuestros corazones. Nuestros Damianos que ya se nos adelantaron, los que ya
pasaron la rayita, pero con quienes nos mantenemos unidos en el amor….. ¿No es esta la Comunión de los Santos, que nos enseñaban nuestros
formadores?
Saludos cordiales (¡Y dale con el corazón –amor-!
)
Miguel
Ángel Villanueva M.
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