Archivo del blog

Ya un año sin vernos la mayoría

 

Muy recordados “damianos” #exssccdechalco
P. Miguel "cheve"

Con relación a la "pandemia"  pareciera que en ésta, se presenta una leve disminución, sin embargo, todavía considero muy personalmente, que es aún prematuro pensar en una reunión general, aunque está por ahí latente una invitación de Alberto Blanco para los primeros días de abril. Muy pronto, seguramente, nos hará el favor de enviarnos noticia al respecto.
Rubén en 1967

Hace un año, nos encontrábamos, un buen número, en Zacapu, atendiendo a una amable (como siempre) invitación,…reunión que era el preludio de la general que programamos para el mes de abril pero que ya no fue posible realizar por la “Pandemia”, En dicha reunión, convenimos, a mano alzada, en unirnos en oración, por lo menos los primeros domingos de mes, sin menoscabo, obviamente, de hacerlo, de ser posible, todos los días. Hoy día 7 de marzo del 2021 es el primer domingo del mes de marzo, es por eso que me permito enviarles un limitado y sencillo trabajo que preparé sobre La Cuaresma. Ciertamente que no creo que contenga nada que los “damianos” desconozcan, más aun, no dudo que para la inmensa mayoría les resulte de sobra conocido. No pretende -ni mucho menos - enseñar nada, lo que busca es promover la práctica de algo o todo lo que aquí se señala. Lamento que no sea tan corto, tan breve como me hubiera gustado, pero….¿qué se puede hacer? las limitaciones, son limitaciones y cuando las tienes…las tienes así es que sin más preámbulos..
En casa de "fay" y Carlos con sus esposas

LA CUARESMA

La Iglesia tiene dos tiempos fuertes para la celebración de dos acontecimientos: El Adviento y La Cuaresma (número 40). La Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús comprende del Domingo de Ramos al Domingo de Pascua, como nos lo narra el Evangelio. En la Biblia aparece frecuentemente el número 40. Cuarenta días del diluvio, 40 años del paso (Pascua) de la esclavitud en Egipto a la libertad del pueblo Judío. El número 40 significaba “Totalidad” era como decir:
...nuestra verdad y "Fe" y camino

Toda la vida porque el promedio de vida en ese tiempo era de cuarenta años. Esto no tiene que ver con La cuarentena que ahora vivimos y que tiene que está relacionada con una de las pandemias que sufrió la humanidad. La enfermedad duraba cuarenta días, (como ahora son 14) y que era el tiempo en que deberían de estar aislados los enfermos,  para no contagiar a otras personas

El tiempo de cuaresma, es un tiempo para revisar, analizar, reflexionar nuestra conducta y diseñar los cambios que consideremos convenientes para tratar de ser mejores. Eso es la conversión (“metanoia” conversión espiritual, en griego), el hombre tiene ese prurito por ser mejor en todos los aspectos y existen acontecimientos que esos cambios que diseñamos les llamamos: “Propósitos “qué propician esa búsqueda por mejorar, como son:

El inicio de un año civil; nuestro cumpleaños; el matrimonio; el ingreso a la vida profesional…etc.

Las tentaciones son esas apetencias que por comodidad, egoísmo o placer se nos presentan, todos tenemos tentaciones  (Jesús las tuvo y que van en contra de lo que consideramos que es mejor y bueno para nosotros) al contrario quien supera una tentación se afianza en su proceso por mejorar. Entre más fuerte es la tentación superada es mayor la “mejoría” personal que el hombre alcanza.

¿Qué es lo que debo de cambiar?

a) nuestra mentalidad: Buscar lo mejor, lo que te conviene más trascendentalmente sobreponiéndolo al bien inmediato, pasajero. Un buen motivo para buscar el cambio de mentalidad al respecto sería: Tu te sientes bien siendo así, pero: ¿los demás están contentos, están a gusto de cómo eres?

b) nuestra actitud. Podemos decir coloquialmente que actitud es “La forma de actuar del individuo ante las circunstancias. El entusiasmo, el ánimo despierto, alegre con que vivo el día a día, es un tema muy importante que puede cambiar diametralmente nuestra actitud ante la vida.

Todos podemos o mejor aún, debemos de trabajar para cambiar y tratar de ser mejores: “No importa como estés, siempre puedes estar mejor”

La Iglesia nos propone reflexionar para actuar en consecuencia, en tres temas concretos:

1.- la oración: es un diálogo con Dios. La podemos hacer mediante: las oraciones como, el Ave María, el Gloria, el Rosario…etc. Una observación muy importante, al respecto.  No es bueno cambiar esas fórmulas. Es frecuente que la devoción popular - muy digna, respetable y muy bien intencionada -  nos lleve a realizar algunos cambios, que tienen propósitos muy nobles, como pudiera ser el puntualizar alguna petición, hacer énfasis en una petición concreta,  pero que pudiera afectar la intención general con a que fue diseñada. No refiere a los que estamos presentes en ese momento, sino a toda la humanidad, porque se lo estamos pidiendo a Dios que es omnipotente, el puede - para eso se encarnó y nos redimió - salvar a toda la humanidad. San Pablo nos dice que los méritos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús superan con mucho las debilidades de toda la humanidad.  No hay porqué limitarnos en nuestra petición a un solo ser humano ni porqué limitar a Dios en su omnipotencia para perdonarnos a toda la humanidad, donde está incluido ese hermano por el que estamos solicitando su ayuda. Además que respetando la fórmulas de nuestras oraciones, diseñadas por la Iglesia preservamos esa “Unidad” que la Iglesia ha mantenido durante tantos siglos.

“Orar” (La Oración): El diálogo con Dios, es personal, con mis propias palabras.

4 son las formas en que nos podemos referirnos a Dios:

a) Alabanza, Glorificación, Adoración por su poder, por su grandeza. 

b) Gratitud: por las bondades que nos otorga, por darnos la vida, por miles de bendiciones que recibimos día con día. Por nuestra salud, alimento….etc.

c) Perdón: Por todas nuestras debilidades y errores que cada día nos acompañan.

d) Intercesión: solicitándole su apoyo para ser mejores y evitar esos errores que nosotros no podemos solos superar.

Postura para la oración:

a)  Activa: nosotros llevamos el diálogo con Dios,  (“orar” y “rezar”)

b) Pasiva: tratamos de escuchar a Dios (contemplación), alguien dijo:

“No sé cómo hablarte pero yo se que tú me estás viendo, tú me conoces perfectamente, tu sabes lo que me conviene y necesito” “Habla Señor que tu siervo escucha”

Un padre conoce las necesidades de su hijo, sabe cuándo a un hijo le pasa algo. ¿Dios no conoce nuestras necesidades? En esta forma de oración pasiva, de escucha, no le decimos a Dios lo que necesitamos Él ya lo conoce y sabrá darnos los que más nos conviene.

2.- La limosna: es compartir con otros lo que tienes. No es dar lo que te sobra. No se limita únicamente al dinero, puedes dar algo mucho más valioso: tu amor expresado en entregas tan valiosas como es tiempo, presencia, (visitas a familiares, amigos, a enfermos)  sin olvidar la oración. A La Madre Teresa  le preguntaron ¿Hasta cuanto hay que dar? respondió: “Hasta que duele”

Tres posturas: dar lo que te sobre, compartir lo que tienes o privarte, inclusive de algo que necesitas y que te hace falta (cuidando los excesos:

La caridad empieza contigo mismo)

3.- La abstinencia: en primer lugar, abstenerme de lo que me viene mal, de lo que me daña física o moralmente: fumar, beber alcohol en exceso, harinas, azúcares…etc.  Abstenerme también de algunos placeres que me gustan, tanto de los que nos son saludables (comida chatarra, descanso excesivo, fumar, beber en exceso) como de los que son legítimos pero que puedo “sacrificar” (No como carne pero la cambio por una sabrosa mariscada. ¿dónde está la mortificación?) abstenciones con las que fortalezco y mucho, a mi voluntad.

Estos tres temas están íntimamente ligados con las tres virtudes teologales:

La oración con la Fe y nos permite estar bien con Dios.

La limosna con la Caridad y nos permite estar bien con nuestro prójimo

La abstinencia con la Esperanza de ser mejores para alcanzar la Bienaventuranza (El Cielo) que Dios nos tiene prometido y que nos permite estar bien con nosotros mismos.

Los 3 están concatenados de tal suerte que no se puede dar el uno sin el otro.

¿Puede haber caídas en los propósitos que elaboramos? Claro que las habrá. Pero tenemos que sabernos levantar inmediatamente como cuando en la calle nos caemos, inmediatamente nos levantamos, como si no hubiera pasado nada. Minimizamos el dolor, si es que existe y si nos preguntan cómo estamos decimos que bien, que no pasó nada. En eso tenemos que trabajar en esta Cuaresma. La reflexión y elaboración de plan de acción. Para que así como Jesús no se quedó muerto en la Cruz sino que resucitó, nosotros no nos quedemos conformes con nuestra “Vida de siempre” sino que lleguemos a esta Pascua dando el paso, Resucitando a una mejor actitud y mentalidad ante nuestro día a día. Esto implica morir a nuestro egoísmo y resucitar a la generosidad. Los más beneficiados en todo este proceso, seremos nosotros mismos.
... el conversatorio en zoom de "Manolo Carreon" , con Manuel, Arturo, Polo, Victor y José

Hasta aquí, mi “breve” reflexión sobre La Cuaresma. Ojalá, insisto a alguno le sirva para trabaja al respecto. Un sincero saludo para toda la comunidad de “Los Damianos” con la esperanza de que nuestros vínculos fraternales, que a Dios gracias se han mantenido unidos ya durante tantas década -algunos más de seis - se fortalezcan en la oración, uniendo nuestros corazones  - la parte más noble del ser humano - a esos Sagrados Corazones que con tanto esmero se esforzaron nuestros formadores por enseñarnos a amar.

Con el cariño de siempre:

Miguel Ángel Villanueva M.

 

 

 

 

Ordenación diaconal de Carlos Alonso Cuevas (México)

  Ordenación diaconal de Carlos Cuevas (México) El jueves 13 de octubre  Carlos Cuevas  fue ordenado diácono por el arzobispo  Víctor Sánche...