La pascua del padre Félix Palencia (1939- 2015)
Entre Tacubaya y el Cerro de la Campana
En la
tarde del sábado 18 de julio del año en curso falleció el sacerdote jesuita
Félix José Palencia Gómez, en su domicilio de la calle Bavispe 66, en el barrio
del Cerro de la Campana, después de ejercer su ministerio sacerdotal por cerca
de 15 años de en esta ciudad. Su cuerpo sin vida fue descubierto hasta el
martes 21 hacia la media mañana. Su muerte natural quizá tuvo relación con una
enfermedad cardiaca que padecía.
Hacía
apenas 10 días que había regresado de la ciudad de México, en donde había nacido
el 11 de abril de 1939, en el barrio de Tacubaya.
Sus
hermanos Magdalena, Dolores y Víctor viajaron desde la capital del país para
acompañar los funerales. Después de la cremación, la misa exequial, presidida
por el arzobispo Ulises Macías Salcedo, fue en la Catedral de Hermosillo a las
7 pm del miércoles 22. Con la asistencia de numerosos fieles que
conocieron y convivieron con el padre
Félix, concelebramos cinco sacerdotes,
uno de los cuales, el jesuita Jorge Ochoa, originario de Hermosillo, predicó la
homilía, por invitación de don Ulises.
Jorge,
quien radica en Guadalajara, dio algunos datos biográficos de la vida y
trayectoria religiosa del padre Palencia. Ingresó a la Compañía de Jesús en
marzo de 1957 y fue ordenado sacerdote el 16 de agosto de 1969. Fue profesor de
filosofía en el Seminario de Montezuma, Nuevo México, en donde acompañó a
seminarista de diversas regiones de México, entre ellos a algunos de la
diócesis de Obregón, Sonora.
En la
ciudad de Chihuahua ejerció su ministerio trabajando como obrero en una
fundidora, para estar con los trabajadores. En Netzahualcóyotl hizo trabajos
manuales como la plomería. Fue en 1980
cuando inició el apostolado con los presos de diversas penitenciarías como las
Islas Marías, Tijuana y Hermosillo.
En base
al evangelio de Juan 20, 1. 11-18, que
se lee en la fiesta de Santa María Magdalena, el padre Jorge consideró que el
padre Félix murió como vivió: como un pobre, como un seguidor de Jesucristo. “Dormido despertó a la vida del Padre en el
cielo”. Ochoa compartió que “Félix sabía reconocer a Jesucristo en los más
pobres”, por lo que “quiso vivir como pobre como su amado Jesús, a quien había
visto en los presos y trabajadores”.
Además
fue un religioso que, desde su experiencia de la misericordia de Jesucristo,
“comprendió y perdonó
incondicionalmente” a los pecadores, por lo que “en la confesión decía: ¿Tú te
das cuenta que eres una persona buena?”.
Don
Ulises, quien ese día había llegado del período de vacaciones y de la
peregrinación a la Basílica de Guadalupe, compartió que las palabras del padre
Ochoa sobre Félix invitan a aprender a “ser buenos hermanos, a hablar de todos
bien a pesar de los lunares (debilidades)”.
Señaló
que algunas gentes le preguntaban quién era el padre Félix, el cual ejercía su ministerio
de una manera peculiar y en la discreción. “Fue un regalo de Dios que pasó por
nuestra Iglesia de manera escondida y callada; y así fue su muerte para
despertar en el Señor”, señaló. Agregó que “encontró a Jesús en la gente pobre,
como el padre Lance Bliven”, estadounidense fallecido en 2003, quien acompañó especialmente a los niños en
condición vulnerable. Alguna vez le comentó Félix: “No sé hacer muchas cosas de
la pastoral con los presos. Lo que hago es escucharlos”.
Además
señaló que el padre Palencia era obediente y gustaba de estar en Hermosillo. Al
final de la celebración el afecto por la persona del jesuita, el único que
habitó en Sonora durante algunos años, se manifestó con un aplauso de la
asamblea. Las cenizas del religioso reposarán en la parroquia de San Ignacio,
en la colonia Polanco, en la ciudad de México.
Texto
tomado del Semanario En Marcha, edición del 27 de Julio al 2 de Agosto del
2015, escrito por el P. Armando Armenta Montaño.
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Escritos sobre FxsI
Felix, Amigo amado: no se si descances en paz (porque eso nunca se te dio), pero si hubiera Cielo, dudo que estés ahi mas feliz que entre nosotros.... Lo que amabas.